LA OTRA TRANSFORMACIÓN
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Brasil, a ritmo de samba estadounidense


Escrito por: Mario Alberto Puga

Politólogo y ex diplómatico

2026-10-24

 
 
Brasil, a ritmo de samba estadounidense
 
 
 
Mientras Brasil vota y baila, mueve as cadeiras y se desabrocha os calzoneiros, EU….
 
 
 
La sorpresiva victoria del derechista Flavio Bolsonaro, en la primera vuelta de las elecciones generales en Brasil, ha prendido todas las alarmas, dentro y fuera del país, sobre la posibilidad real de que el actual presidente Lula da Silva, representante de la izquierda tradicional, pierda la segunda vuelta electoral, el próximo 25 de octubre. De esa forma, se estaría entregando una plaza fundamental a la ultraderecha internacional, representada por el casi fascista, Donald Trump, al que sólo le hace falta el bigotito hitleriano. 
 
 
 
Y me refiero a la ultraderecha internacional, pues durante la campaña electoral, la intervención de Trump y los EU -además de sus lacayos, Milei de Argentina y de la Espriella de Colombia- en los comicios pareciera clave, en caso de confirmarse el triunfo bolsonarista. Lo anterior, si se considera la decisión de EU de imponer un arancel del 25% sobre miles de productos brasileños, afectando sus exportaciones, estimadas en 7,400 millones de dólares. La medida, mejor conocida como el tarifazo, entró en vigor el pasado 22 de julio, tras una supuesta investigación de la oficina del representante de comercio de EU.  
 
 
 
Cabe señalar que la propuesta - amenaza fue hecha pública luego de una visita de Bolsonaro a Washington, en julio pasado, incluyendo fotos con el magnate y el secretario del departamento de estado, Marco Rubio, que luego fueron ampliamente difundidas en Brasil -ya en plena campaña y sin ningún rubor de por medio-, acompañada de una carta de Bolsonaro, dirigida a Trump, rogándole no imponer dichos aranceles por el bien de la economía y el pueblo brasileño. Luego, Bolsonaro alardeó y presumió las fotos, diciendo que él hacía 
“más cosas por Brasil que el presidente Lula”. El mensaje aquí fue que, en caso de ganar Bolsonaro, EU consideraría retirar dicho arancel. 
 
 
 
Si bien, la diferencia entre ambos candidatos es mínima -poco más de 2%, que equivale a más de 2 millones de votos-, ésta pudiera ser remontada si se logra el apoyo mayoritario de los 9 millones de los votantes, repartidos entre los otros candidatos presidenciales o, por lo menos, del tercero y cuarto lugar, que sumarían cerca de 6 millones de votos, asumiendo que votaran todos. Sin embargo, la situación no pareciera tan sencilla para Lula y su movimiento, pues mientras el partido de los trabadores (PT) hace el recuento de daños, culpa a algunos miembros de la derrota y busca cambiar de estrategia de comunicación, el partido liberal de Bolsonaro (PL) ya sumó los apoyos del quinto y sexto lugar, es decir, cerca de 3 millones de votos más.
 
 
 
Si así sucediera -que Lula sumara 6 millones de votos y Bolsonaro 3 millones-, entonces hablaríamos de un triunfo cerrado del PT en segunda vuelta. La otra alternativa sería convencer a los que no votaron, es decir, al 30% del padrón, equivalentes a 33 millones de personas, a que lo hagan por Lula, aunque lo mismo haría Bolsonaro.
 
 
 
No obstante, existe otro factor subjetivo a considerar y que pudiera influir en el ánimo de los votantes no cautivos por los partidos: la reacción exagerada del mercado brasileño, cuyo índice Bovespa creció en una sola sesión (lunes) al 7%, mientras el dólar se ubicó por debajo de los 5 reales brasileños, como muestra de confianza de las empresas en el triunfo bolsonarista. Es decir, el factor Trump sí está influyendo en la elección brasileña.
 
 
 
En este tema, es claro que la estrategia de Lula no funcionó, al optar por negociar y no enfrentar a Trump, donde no logró sentar a la mesa a EU. Entonces, los mercados cantaron y bailaron a ritmo de samba estadounidense. Sin embargo, Llama la atención también la reacción moderada del propio Trump, quien se refirió a la elección simplemente como “un gran triunfo de Bolsonaro”, como si supiera que su intervencionismo descarado pudiera complicar la victoria de Bolsonaro.  
 
 
 
Y es que, el otro escenario posible de esta elección pudiera ser su judicialización, ya fuera por el intervencionismo descarado de Trump a favor de Bolsonaro, disfrazada de aranceles o bien, ante un apretado triunfo de Lula que, seguramente sería impugnado por Bolsonaro, cuya batalla iniciaría en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y terminaría -eventualmente- en el Supremo Tribunal Federal (STF), máximo órgano judicial de Brasil.  
 
 
 
Cabe señalar que actualmente dicho Tribunal libra su propia batalla interna entre facciones, donde destaca el ala oficialista, encabezada por el magistrado Alexandre de Moraes, quien dirigió el juicio de Jair Bolsonaro -padre de Flavio-, y lo sentenció a 17 años de prisión por intento de golpe de estado, precisamente al inicio del gobierno de Lula en 2022.
 
 
 
Al respecto, vale la pena señalar que -sintiéndose casi presidente- Flavio Bolsonaro arremetió ya en contra de Moraes y otros magistrados del STF, a quienes amenazó con juicio político -aprovechando que tendrá mayoría en el senado-, al considerar injusto el juicio y condena a su padre. De igual manera, Bolsonaro ha prometido que, ya presidente, liberará a su padre, quien, incluso, le pondría la banda presidencial en enero próximo.
 
 
 
Pareciera entonces que la elección brasileña tiene todavía mucho que pelear en estas dos semanas que faltan para la segunda vuelta, donde ambas fuerzas buscarán cada voto ante lo reñido del cierre. 
 
 
 
Para el PT y Lula es necesario dialogar con todos los sectores, especialmente con los empresarios y plantearles alguna alternativa de solución al tarifazo. De igual manera, es importante enfrentar a Bolsonaro cara a cara, es decir, en un necesario debate televisivo -que no fue posible realizar antes de la primera vuelta-, donde desenmascare al derechista como otro lacayo más de Trump, quien debe también quedar en evidencia al confirmar que el magnate sólo busca robar el petróleo, los minerales raros y la auténtica samba que Brasil posee. 
 
 
 
En cuanto al PL, mal haría en creer que ya ganó, pues dos millones de votos son totalmente remontables en un universo de más de 140 millones de electores.
 
 
 
Lo peor que puede pasar es que mientras Brasil vota y baila, mueve as cadeiras y se desabrocha os calzoneiros… EU se los abroche.
 
 
 
 
Mario Alberto Puga
Politólogo y exdiplomático