Politólogo y ex diplómatico
2025-11-22
La otra transformación (IV)
Sobre los otros temas – infraestructura, educación, salud, vivienda, cultura y deporte, así como derechos humanos, género y medio ambiente-, a los cuales agregaría el tema de justicia, creo que también requieren de nuevos paradigmas, donde destacaría cuatro generales, dejando a los expertos y especialistas el detalle en cada caso: 1) el principio de universalidad; 2) un enfoque integral y de largo plazo; y 3) el mejoramiento y ordenamiento del entorno de las ciudades; y 4) el establecimiento de un nuevo proyecto de vida personal y social. Para ello es importante contar con los recursos humanos, financieros y tecnológicos suficientes a fin de atender y resolver los temas con una nueva perspectiva.
El principio de universalidad debe regir por sobre todas las cosas, si se quiere ser inclusivo y superar verdaderamente las contradicciones en cada materia. La consigna es que el Estado mexicano debe ser de y para todos, y que el gobierno en turno ejecute los proyectos en cada tema sin distingo alguno. No hay que olvidar que buena parte del siglo XX el Estado mexicano fue propiedad únicamente de los ganadores de la revolución mexicana, donde los gobiernos priistas lo secuestraron, desvirtuaron y usaron en beneficio propio y de las nuevas élites, sin incluir ni beneficiar a las mayorías más allá del membrete. Ese fue su error durante años: asumir que eran dueños del Estado mexicano.
Hoy, el Estado mexicano ha sido rescatado de esas elites, a las cuales ha expulsado del poder, cuyo nuevo proyecto cuenta con una base firme del 70 – 80%, si tomamos los altos índices de aprobación de la presidenta Sheinbaum. Si se logra transmitir ese principio de universalidad a todos los temas referidos, como ha prevalecido hasta ahora en los programas sociales, por ejemplo, estoy seguro de que el nuevo proyecto de país superará las contradicciones sociales.
Un enfoque integral y de largo plazo, permitirá romper con visiones parciales e incompletas y con esquemas cortoplacistas (sexenales), que sólo ven el día a día, pero no el año entero, por lo que no resuelve la contradicción, solo la preserva. Romper las contradicciones sociales en cada tema -me parece- requiere necesariamente de una visión integral o multidimensional y, por lo menos, de una década para cada proyecto, que no se corte en cada cambio de gobierno, así como de una medición de resultados permanente. Casualmente, entre los dos primeros gobiernos de MORENA ha habido una continuidad de proyectos, que maldice y critica irracionalmente la oposición, pero que es necesaria para la ejecución de proyectos a largo plazo.
Mejorar el entorno y ordenamiento de las ciudades es tan importante o más que la propia creación de infraestructura, pues es la prueba fehaciente de la transformación. De nada sirve construir un nuevo negocio, casas o departamentos si no va a tener un impacto en el entorno y ordenamiento de la zona. Para nadie es un secreto que vivimos en sociedades caóticas y desordenadas, principalmente por la falta de planeación, el comercio ambulante y los negocios - changarros sin estacionamientos, que han invadido calles, banquetas y avenidas, fundamentalmente porque no hemos puesto un hasta aquí al crecimiento de las ciudades. Es hora de hacerlo, de lo contrario, éstas van a explotar un día.
La ciudades capitales en México han tenido un crecimiento contrario al de los países desarrollados, donde solo se significan por albergar los poderes del estado y algunas universidades estatales y otros edificios públicos y poca población, mientras que en países como México se ha concentrado todo: poderes, universidades, empresas, comercio, ambulantaje y población, incluyendo el despiadado proceso de expulsión de migración del campo a las ciudades, dando paso a la concentración desbordada, por lo menos en las grandes ciudades del país.
Toda esta disfuncionalidad social ha impedido, por múltiples razones, el desarrollo de proyectos personales y familiares de vida viables o bien, la reconstrucción del tejido social, donde no queda claro cuál es el objetivo o proyecto por alcanzar: si estudiar, si trabajar, si poner un changarro, si hacer negocios o delinquir. El máximo propósito en una sociedad desarrollada es que le vaya bien a quien haga las cosas bien, mientras que en nuestras sociedades disfuncionales es que le vaya bien al que haga las cosas mal, al que transa, al que roba, al que corrompe, como caminos alternos. México no puede seguir así.
Pongo un ejemplo de lo que un nuevo proyecto en materia de transporte ha significado en la ciudad de México, donde el entorno social y ordenamiento vial ha mejorado para bien de sus habitantes con la desaparición paulatina de las rutas de los odiosos peseros y la creación del metro bus, trole bus y cable bus, que han generado nuevos comportamientos sociales tales como orden, cuidado, puntualidad, limpieza y seguridad para los usuarios.
Incluso, se puede hablar de un impacto positivo en los derechos humanos de los beneficiarios, al viajar más cómodamente; de promover los valores de género, al establecer espacios para las mujeres; y ventajas para el medio ambiente, no solo al mejorar el paisaje de la ciudad, sino al no emitir contaminantes. Ese tipo de proyectos se deberían proponer y ejecutar en todas las ciudades de México.
El ordenamiento vial y urbano, la clara señalización y la limpieza de nuestras calles, parques y avenidas traerá, necesariamente, nuevos comportamientos sociales y una nueva cultura.
Dejemos de ser, los mexicanos y mexicanas, una sociedad que ve hacia adelante y que camina hacia atrás.
Mario Alberto Puga
Politólogo y exdiplomático