LA OTRA TRANSFORMACIÓN
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La otra transformación (V)


Escrito por: Mario Alberto Puga

Politólogo y ex diplómatico

2026-01-16

La otra transformación (V)

 

Finalmente, toca el turno al tema de la justicia y a los nuevos temas de la agenda, como son los derechos humanos, género y medio ambiente, además de los vicios, actitudes, acciones y comportamientos, tanto de la clase política, como de los ciudadanos, que han impedido también el desarrollo pleno del país y donde habrá que adaptarlos unos y superarlos otros para que el nuevo proyecto de transformación de México sea exitoso.

 

Comencemos con el tema de justicia que en esta coyuntura reviste una importancia tremenda si consideramos no sólo la creación de un nuevo poder judicial, sino el papel que está llamado a jugar en esta transformación, es decir, la de impartir justicia pronta y sin importar quién la solicite y a quién se le castigue. La nueva justicia debe reivindicar, privilegiar y proteger el interés general por sobre todas las cosas, a fin de ir moldeando una nueva sociedad, donde se castigue el mal y se promueva el bien con sus decisiones y sentencias. 

 

Sin desechar las críticas y los señalamientos -que servirán para próximas ocasiones-, la elección del nuevo poder judicial debe subrayar que el verdadero propósito del cambio fue terminar con toda la corrupción que le caracterizó, especialmente en la etapa neoliberal, de la cual fueron cómplices, a fin de desterrar el mal desde la raíz. Ahora, el nuevo poder judicial tendrá que legitimarse y reconocerse en sus acciones y decisiones, creando también sus nuevos paradigmas, que no sólo acompañe al proyecto transformador, sino que lo vaya moldeando y construyendo con sus decisiones, y que sean guías para lograr de México una sociedad más justa y equilibrada. 

 

Sobre los derechos humanos, los temas de género y el medio ambiente, los nuevos derechos de la agenda, sólo diré que requieren de un tratamiento más cuidadoso, especialmente en su promoción y aplicación, pues creo que no han sido asimilados ni entendidos todavía por la sociedad mexicana que, al dejar su tratamiento y desarrollo a las organizaciones de la sociedad civil, éstas no han sido capaces de popularizarlos hacia abajo, manteniéndolos únicamente como estandartes políticos más que como nuevos derechos sociales, en su afán de protagonismo. Desde luego, existen sus excepciones.

 

Me parece que esos nuevos temas deben ser ahora promovidos por el Estado mexicano, como lo ha confirmado la presidenta Sheinbaum en su primer año de gobierno, sobre todo en el tema de género, a fin de evitar intereses particulares y garantizar su aplicación. Las famosas ONG u organizaciones de la sociedad civil perdieron su oportunidad de abanderar dichos derechos al mezclarlos con sus intereses políticos o de grupo. El tema de medio ambiente es un gran pendiente.

 

Para el final de mi análisis dejé la necesidad de abordar los vicios, actitudes, acciones y comportamientos de la sociedad mexicana, englobando tanto a políticos como a ciudadanos, en virtud de que -creo- en su evolución social y política, los mexicanos también hemos desvirtuado los valores y principios que alguna vez enarbolamos como activos reales de nuestra sociedad. Entre los vicios, actitudes, acciones y comportamientos a erradicar se encuentran la corrupción, la mentira, la transa, el desprecio a la ley, así como la exclusión y la discriminación, que han desplazado a la honradez, la verdad, la legalidad y la inclusión, como principios básicos de cualquier sociedad desarrollada.

 

No voy a jugar sobre quien es culpable, si los políticos o la sociedad disfuncional, que obliga a encontrar caminos alternos para cumplir sus objetivos, pero me parece que ambos son responsables de estas desviaciones, unos por practicarlas y promoverlas, y otros por seguirlas y popularizarlas, sin que nadie hubiera hecho algo por corregirlas. Otra vez, el origen de estos males lo encontramos en los gobiernos priistas que, descaradamente, inauguraron la corrupción, la mentira, la transa, la ilegalidad, la exclusión y la discriminación, como formas de mantenerse en el poder, incluso, podría decir yo, inauguraron también el asesinato político (con Colosio) para dirimir sus diferencias, incluso, entre ellos.  

 

La pregunta que también me hago aquí es si realmente se puede cambiar a una sociedad así de disfuncional. Espero que sí, pues de lo contrario, estaríamos ante una encrucijada mayor y desastrosa: o todos somos corruptos para sobrevivir en la disfuncionalidad social, o bien, transformamos el sistema y corregimos los vicios, actitudes, acciones y comportamientos hasta lograr una sociedad funcional.

 

Creo que los gobiernos de MORENA tienen una visión así de amplia y profunda del país, con sus retos y necesidades, pero de lo que no estoy cierto es que si las nuevas generaciones mantendrán esa mística y compromiso para los siguientes años. 

 

El nuevo proyecto de México no necesita de corruptos, de mentirosos, de transas, de discriminadores, de violadores de la ley, incluso de asesinos, por lo que todo el que trasgreda esos límites deberá ser separado de inmediato, a fin de no contaminar al resto.  Por ello, es necesario extender esa visión y compromiso a las nuevas generaciones, a través de la educación. 


Mario Alberto Puga
Politólogo y exdiplomático